Por Juan Eduardo López Falconi
En el trabajo educativo se hace menester contar con comunidades de prácticas de valor, ya que su estructura, labor y desarrollo están planeadas y organizadas de tal manera que sus miembros no necesitan personas que supervisen o vigilen sus actividades, porque cada uno sabe lo que debe hacer en tiempo y forma. En una comunidad práctica los miembros satisfacen sus necesidades dentro de la organización, lo que por supuesto reduce mucho desgaste, porque al estar convencidos de la importancia de nuestro trabajo en dicha organización éste se lleva a cabo en las mejores condiciones y con mejores resultados.
Al interior de las comunidades se debe pugnar por la profesionalización de sus miembros, lo que implica el uso y manejo de tecnologías para que ayuden a facilitar el trabajo diario que se realiza. Muchos docentes aun no pierden el miedo al uso de las tecnologías, no entienden como puede facilitarse su trabajo al organizar sus archivos en una computadora o bien como se puede socializar las practicas y conocimientos a través de correos por Intenet. No se puede pensar en ello sin una capacitación constante, para conocer las bondades de estos recursos en línea, sin olvidar que sólo son herramientas que nos facilitan el trabajo, pero nunca un fin del mismo.
Es imperante la creación de comunidades de práctica para garantizar el conocimiento, recordando que el éxito depende solo de sus integrantes.
López Falconi, J. E. (En prensa). Comunidades de prácticas de valor para el aprendizaje organizacional. Lectura Digitalizada del curso.
viernes, 27 de febrero de 2009
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