¿Hacia dónde nos dirigimos? Por Macedonio Alanís González
Un día al ver una película hace ya algunos años pensé, ¿esto de la virtualidad existirá algún día? Y un amigo que maneja todas estas cosas de computación me aseguraba: si lo viste ya existe… ahora que leo este capítulo me recuerdo de sus palabras y en efecto los avances son tan agigantados que difícilmente los percibimos, lo que ahora resulta ser el mejor adelanto en tecnología, mañana ya es obsoleto.
Un artículo llamado “la administración de los 80’s” escrito en 1958, (Leavitt y Whisler, 1958) en donde hablaban de la tecnología de la información, predecía el uso que tendría la computadora. Predicción muy acertada y que hoy en día se queda corta. Actualmente el uso de la computadora se ve presente en todos los espacios del hombre, en la industria, en la oficina, en los autos, en la casa, en los espacios de diversión y por supuesto en la educación; nosotros somos una pequeña muestra de los alcances de este recurso, ya que no requerimos estar dentro de un salón de clases, no necesitamos conocernos físicamente, pocas cosas sabemos de los compañeros con los cuales realizamos trabajos, ni siquiera estar presentes todos al mismo tiempo es necesario, sin embargo el aprendizaje se lleva a cabo, cada uno a nuestro tiempo y capacidades, es decir a nuestro propio ritmo.
Si a lo anterior le sumamos el modelo económico imperante en el mundo (la globalización), que inicialmente buscaba unificar e integrar competencias a nivel mundial, una situación planeada y organizada por las naciones, que más adelante da un gran giro convirtiéndose en un gran problema para las empresas; hoy en día involucra a los individuos que deben competir y colaborar globalmente. Obligándonos a tener capacitación constantemente para poder competir dentro del mercado laboral en el sistema globalizador.
Los cambios en la tecnología seguirán avanzando, propiciando grandes beneficios a la humanidad, pero como en cualquier adelanto, también tiene sus grandes riesgos, sin embargo es algo que no podemos frenar, solo nos queda adaptarnos; y como se dice comúnmente “adaptarse o morir”…
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